LOS
RECURSOS PESQUEROS DEL MAR ARGENTINO Y SU RELACIÓN CON LAS PESQUERIAS.
Se
han listado al presente 449 especies de peces para el mar argentino entre los 34°
y 55°
S, incluyéndose
especies correspondientes a las aguas del Uruguay, citadas para la Zona Común
de Pesca, pero no mencionadas hasta la fecha para las aguas argentinas. De estas
especies, alrededor de 40 (9 %) son capturadas con fines comerciales, pero
solamente siete especies son comercialmente significativas para la economía de
la industria pesquera (representan mas del 70 % de las capturas totales).
Asimismo entre las latitudes mencionadas se han indicado 93 especies de
crustáceos decápodos, 200 especies de gasterópodos, 133 especies de bivalvos
y 52 especies de moluscos cefalópodos (ver Gostonyi y Kuba, 1994 y Cousseau y
Denegri, 1995).
Los
recursos pesqueros en el mar argentino pueden clasificarse en distintas
categorías de acuerdo con el grado de explotación actual:
1.-
Efectivos que experimentan sobrepesca. Se refiere a aquellos efectivos sometidos
a una presión excesiva de pesca. En estos casos, se presenta la necesidad de
evitar el colapso y por lo tanto proceder a su recuperación, limitando el
esfuerzo de pesca a las capacidades de soporte de las poblaciones naturales. En
esta categoría se encuentran la merluza común y algunas especies costeras
(besugo, corvina rubia, pescadilla); algunas especies demersales australes
(merluza austral y polaca) y algunos crustáceos (centolla de Tierra del Fuego).
Un caso particular lo constituye la merluza negra, cuya pesquería se
desarrolló muy intensivamente sin base de información sólida. Al respecto se
requieren urgentes estudios para conocer el nivel de explotación de la misma y
limitar la captura de juveniles, ya que se trata de una especie de lento
crecimiento.
2.-
Efectivos cuya explotación esta cercana a los niveles máximos aconsejables.
Las capturas en las próximas temporadas podrían mantenerse aproximadamente en
las cantidades actuales, al menos hasta que la información disponible sugiera
la conveniencia de modificar este criterio. En esta categoría se encuentran el
abadejo, el gatuzo, los lenguados, el mero y el salmón de mar entre los peces,
el centollón y las vieiras patagonicas y tehuelche (del Golfo San Matías)
entre los invertebrados. El abadejo merece especial atención, ya que es una
especie longeva (alcanzan los 30 años de edad), de lento crecimiento y baja
fecundidad, lo cual obliga a evitar niveles de sobreexplotación por lo difícil
de su recuperación. En la misma categoría pueden ubicarse los valiosos
recursos con ciclo de vida corto, como el calamar Illex y el langostino.
En estos, precisamente por su breve ciclo vital, no se aplica el concepto de
Rendimiento Máximo Sostenible a largo plazo, sino que su abundancia y
disponibilidad para la captura depende básicamente del éxito reproductivo y de
la magnitud de cada reclutamiento (incorporación de nuevos ejemplares
anualmente a la pesquería). El manejo se realiza a partir de una estimación de
esta ultima cantidad y del control de su disminución durante la temporada de
pesca, que tiene como objetivo posibilitar un adecuado reclutamiento al año
siguiente.
3.-
Recursos cuyas pesquerías seria factible desarrollar en el corto y mediano
plazo. Las capturas de estos recursos se encuentran por debajo de las
estimaciones realizadas sobre su rendimiento potencial. Para la merluza de cola
(Macruronus magellanicus) y anchoita (Engraulis anchoita) esta
diferencia superaría las 100.000 toneladas. La merluza de cola es el recurso
ictícola de mayor abundancia actual en la plataforma y talud continental del
mar argentino al sur de los 45°
S. En los últimos años ha mostrado una tendencia creciente, seguramente en
relación con reclutamientos exitosos. Las especies pelágicas como la anchoíta
tienen un gran potencial reproductivo (se estima una biomasa de 4,6 x 10 6
toneladas, aunque posiblemente sea mayor). Al igual que los demás
engráulidos, sufre cambios recurrentes (fluctuaciones poblacionales de
manera irregular) según las condiciones hidrográficas. Sus capturas si bien
han mostrado un incremento en los últimos años, aún se encuentran por debajo
de la CMP. Esta es una especie clave por su ubicación
en la cadena trófica (segundo y tercer nivel trófico), ya que
constituye la base alimentaria de varias especies demersales de interés
comercial. A su vez, la especie depende en gran medida de los nutrientes
provenientes del Río de la Plata. Con lo cual, cualquier alteración en la
cuenca (ríos Paraná, Uruguay, de la Plata), que modifique la normal provisión
de nutrientes, puede traer consecuencias graves para la especie y las otras que
de ella dependen.
Existe también posibilidad de aumentar las extracciones de caballa, castañeta y rubio. Pueden incluirse en esta categoría, aunque su potencial no esta perfectamente definido, otros recursos como los atunes y especies afines, palometa, pargo, sardina fueguina, savorin, coginova, granaderos y pez gallo (por ej. en el Golfo San Matías). Es conocida la existencia de un congrio de profundidad de menor tamaño que el costero pero con una biomasa importante (del orden de las 800.000 toneladas), pero sin un aparente mercado y que al presente solo es pesca incidental en la pesquería del calamar o de merluza común en profundidades mayores a los 200 metros.
4.-
Casos especiales. Dentro de esta categoría se incluye a ciertas especies con
particularidades biológicas, poblacionales o de explotación, como la centolla,
el centollon, tiburones y rayas, así como otras que deben ser consideradas
desde una perspectiva de investigación tal como es el caso del cangrejo rojo
del talud (Chaceon notialis). Con relación a la centolla y centollón,
existen varios núcleos o poblaciones en diferente estado de pesca y sometidos a
diversas formas de captura. Se podría aumentar la captura de la centolla (en el
Golfo San Jorge y en el talud) y del centollón en áreas de la provincia de
Santa Cruz. Faltaría información en el área del Golfo San Matías y hay
prohibición de la pesca de la centolla en el Canal de Beagle. Otras especies
incluidas en esta categoría son los tiburones y rayas, cuyo interés en los dos
últimos anos ha ido creciendo con carácter explosivo, especialmente en el caso
de los Squaliformes y de Squalus acanthias, debido a la posibilidad de
ser utilizados en el tratamiento de determinadas afecciones óseas y de cáncer.
Otros tiburones que han sido comercializados históricamente son el gatuzo (Mustelus
schmitti y Mustelus canis) y el cazon (Galeorhinus galeus). En
cuanto a los tiburones de mayor porte y de habitat más oceánico, la pesca en
nuestro país no se realiza desde hace más de 20 años. La familia Rajidae esta representada por 22 especies,
de las cuales las comerciales son especialmente dirigidas al mercado asiático
como constituyente de platos exóticos. Tiburones y rayas son peces
cartilaginosos, en algunos casos vivíparos. Su reproducción es lenta ya que se
reduce a la procreación de pocos individuos,
en ocasiones llegan a la docena. Esta característica los hace
especialmente sensibles a la explotación pesquera por su bajo reclutamiento.
Dentro de este grupo de peces cartilaginosos se encuentra al pez gallo (Callorhynchus
callorhyncus) y el pez ángel (Squatina argentina). En esta
categoría no hay que dejar de incluir a las medusas o aguas vivas, muy
abundantes, y con demanda por parte de la República Popular China.
5.-
Efectivos pesqueros de interés comercial pero con poca o nula información para
evaluar el estado actual de su situación. En esta categoría se incluyen los
calamaretes, camarón, cangrejos, pescadilla real, pez ángel, pez limón,
pulpos, saraca.
6.-
Efectivos sin mercado aparente. En esta categoría se incluye al congrio de
profundidad, los mictófidos y las nototenias. Al respecto se hace necesario
intensificar las investigaciones bioeconómicas.
Desembarques
declarados por países en toneladas. Periodo 1990 – 1998.
La columna 5 refleja las estimaciones de captura en la milla 201.
|
Año |
Argentina
(tn) |
Uruguay
(tn) |
Con
licencia del RU (tn) |
Milla
201 (tn) |
Total
(tn) |
|
1990 |
544320 |
90951 |
284516 |
150000 |
1069787 |
|
1991 |
630072 |
143805 |
304503 |
150000 |
1228380 |
|
1992 |
700437 |
125758 |
314957 |
150000 |
1291152 |
|
1993 |
953129 |
118773 |
251580 |
100000 |
1423482 |
|
1994 |
956540 |
120737 |
196801 |
100000 |
1374078 |
|
1995 |
1144096 |
126495 |
243889 |
100000 |
1614480 |
|
1996 |
1238941 |
123276 |
194895 |
100000 |
1657112 |
|
1997 |
1339520 |
190248 |
206333 |
100000 |
1836101 |
|
1998 |
1117374 |
134306 |
187182 |
135000 |
1573862 |
El
modelo actual de las pesquerías en el Atlántico Sudoccidental se encuentra
agotado. No hace falta abundar al respecto. Veamos algunas situaciones que se
presentan e indican la complejidad del problema:
1) La mayor atención de la pesca esta dirigida a ocho especies de peces
(destacándose la merluza común) y dos invertebrados (calamar y langostino).
2) Exceptuando los poteros dirigidos al calamar, las artes de pesca
utilizadas son de baja o nula selectividad.
3) Hay importante pesca incidental y descarte.
4) La flota es heterogénea, en distintas áreas geográficas coexisten
varios tipos de buques que utilizan simultáneamente distintas artes de pesca.
5) Hay una gran atomización y conflictos entre los distintos empresarios,
involucrando tanto a los de gran escala como a los medianos y de baja escala.
6) Los controles resultan complejos y costosos para la administración,
además de ser poco eficientes al
presente.
7) Exceptuando los organismos sésiles, el recurso pesquero es de naturaleza
“fugitiva”; varias especies de peces y otros organismos son migratorias, los
desplazamientos en algunos casos suelen ser cíclicos y por lo tanto predecibles
entre dos áreas geográficas de las cuales una suele ser la de reproducción;
hay stocks transzonales que se desplazan entre la ZEE y alta mar, mas allá de
las 200 millas (stocks de peces demersales y de calamar en la región austral);
hay stocks comunes compartidos entre Argentina y Uruguay; stocks de polaca y
merluza de cola compartidos entre Argentina y Chile).
8) Hay conflictos en vías de resolver (pero no cabalmente resueltos) como
las políticas del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte en las aguas
vecinas a las Islas Malvinas, Sandwich y Georgias del Sur, que involucran en
parte a las mismas pesquerías bajo jurisdicción argentina.
9) Presencia de furtivismo (milla 200).
10) Derechos de acceso a las pesquerías poco claros.
11) Se superan las capturas máximas permisibles establecidas oportunamente
por la autoridad nacional de aplicación.
12) Hay síntomas de deterioro en algunas especies (polaca, corvina) y de
deterioro muy alarmante en otras (merluza común).
13) Hay exceso de flota y por consiguiente de esfuerzo de pesca. Se avecinan
graves problemas de desocupación (ej.: Mar del Plata).