FUCEMA
Fundación para la Conservación de las Especies y el Medio Ambiente

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B.I.S.A.I. - BASE DE INFORMACIÓN  SISTEMA  AMBIENTAL INTERNACIONAL

Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación en los Países afectados por Sequía Grave o Desertificación, en particular en África (UNCDD)
Adopción: 17 de junio de 1994 - París, FRANCIA
Entrada en vigor: 26 de diciembre de 1996
Secretario Ejecutivo
Sr. Hama Arba Diallo

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Causas de la desertificación

La desertificación es la degradación de las tierras secas. Este proceso consiste en la pérdida de la productividad y complejidad biológica o económica de las tierras agrícolas, los pastizales y las regiones forestadas, y se debe principalmente a la variabilidad climática y las actividades no sostenibles del hombre. Las formas más . comunes de utilización no sostenible de la tierra son el sobré cultivo, el pastoreo excesivo, la deforestación y las prácticas inadecuadas de riego. El 70 por ciento de las tierras secas de todo el mundo (con excepción de los desiertos hiperáridos), o sea 3.600 millones de hectáreas, están degradadas. A pesar de que la sequía se asocia a menudo con la degradación de tierras, es un fenómeno natural que ocurre cuando durante mucho tiempo se registran lluvias muy por debajo de los niveles normales.

Las tierras secas se adaptan rápidamente a las fluctuaciones climáticas. Por definición, las tierras secas tienen abastecimientos limitados de agua dulce. Las precipitaciones pueden variar en forma considerable en el curso de un año y, además de estas variaciones estaciónales, se producen grandes fluctuaciones que duran años y décadas, lo que con frecuencia conduce a sequías. A lo largo del tiempo, la ecología de las tierras secas se ha ido armonizando a esta variabilidad de la humedad: las plantas y los animales pueden adaptarse a ella rápidamente; por ejemplo, las imágenes por satélite han mostrado que la frontera vegetal al sur del Sahara puede desplazarse hasta una distancia de 200 Km. cuando a un año lluvioso sigue uno seco, y viceversa.

Las personas deben asimismo ajustarse a estas fluctuaciones naturales. Los recursos biológicos y económicos de las tierras secas, en particular la calidad del suelo, los suministros de agua dulce, la vegetación, y los cultivos, se deterioran fácilmente. La gente ha aprendido a proteger dichos recursos con estrategias ancestrales, como la, agricultura migratoria y el pastoreo nómada. No obstante, en los decenios recientes estas estrategias se han vuelto menos prácticas, en virtud de las cambiantes circunstancias económicas y políticas, el crecimiento demográfico y la tendencia hacia una mayor sedentarización de las comunidades. Cuando los administradores de tierras no pueden adaptarse con flexibilidad alas variaciones del clima, el resultado es la desertificación.

La prioridad relativamente escasa que se da a la protección ambiental a menudo conduce a adoptar decisiones inadecuadas para la explotación de tierras. El aprovechamiento excesivo de las tierras puede deberse a circunstancias económicas específicas, o a legislaciones y prácticas territoriales inadecuadas. En muchos casos, el acceso sin reglamentar a los recursos de tierras hace que algunos individuos maximicen sus propias ganancias, sobreexplotando las tierras en detrimento de los intereses de la comunidad. La gente pobre, y en especial las mujeres necesitadas, con frecuencia no pueden acceder a las mejores tierras, y dependen de las áreas y los recursos más frágiles. Quizá la pobreza no les deje otra alternativa que extraer lo que puedan de los escasos recursos de que disponen, aunque ello implique degradar las tierras.

Los mercados económicos internacionales pueden promover una explotación excesiva de las tierras. Las pautas de comercio internacionales pueden conducir a la explotación a corto plazo de los recursos locales destinados a la exportación, dejando un pequeño margen de ganancia a nivel comunitario para gestionar o rehabilitar las tierras. Análogamente, el desarrollo de una economía basada en los cultivos comerciales o la imposición fiscal pueden distorsionar los mercados locales y fomentar la explotación excesiva de las tierras.

La ignorancia, los errores, los desastres naturales y los de origen humano también pueden contribuir a-la degradación de tierras. La ignorancia del medio ambiente natural desempeñó un papel importante en la aparición en los Estados Unidos del terrible "Desierto de Polvo" (Dust Bowl) de la década de 1930; una de las medidas erróneas fue que los agricultores del Medio Oeste utilizaron en una época de sequía arados que estaban diseñados para las latitudes más templadas de Europa occidental. En las décadas recientes, equivocaciones similares en la elección de políticas o tecnologías han conducido a la degradación de tierras en muchos países, desarrollados y en desarrollo. Catástrofes tales como guerras y otras emergencias nacionales degradan asimismo las tierras productivas, al desplazar al personal que gestiona las tierras o . concentrar grandes números de emigrantes que sobrecargan una zona específica. Los desastres naturales como las inundaciones y sequías pueden tener efectos similares.

¿Qué papel desempeña el crecimiento de la población y de la densidad de población? Es tentador concluir que la expansión demográfica es la causa . fundamental de la desertificación. Un número mayor de personas en un área dada ejerce inevitablemente una mayor demanda de los recursos naturales de esa zona; algunas veces dicha presión es indirecta, como cuando las crecientes poblaciones urbanas exigen una . cierta producción de alimentos en áreas rurales de poca densidad, pero las causas de la desertificación son complejas y es difícil establecer una relación clara entre dos variables como la población y la desertificación. Por ejemplo, una disminución de la población puede resultar en la desertificación, al faltar el número de personas suficientes para explotar las tierras en forma apropiada. Numerosas terrazas en los flancos de las colinas en el Yemen se han deteriorado como consecuencia del éxodo de la mano de obra hacia los ricos países petroleros vecinos. También se pueden citar ejemplos de áreas con grandes concentraciones de personas que no registran demasiada degradación, como las inmediaciones de la ciudad de Kano en Nigeria.