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Causas de la
desertificación
La
desertificación es la degradación de las tierras secas.
Este proceso consiste en la pérdida de la productividad y
complejidad biológica o económica de las tierras
agrícolas, los pastizales y las regiones forestadas, y se
debe principalmente a la variabilidad climática y las
actividades no sostenibles del hombre. Las formas más .
comunes de utilización no sostenible de la tierra son el
sobré cultivo, el pastoreo excesivo, la deforestación y
las prácticas inadecuadas de riego. El 70 por ciento de
las tierras secas de todo el mundo (con excepción de los
desiertos hiperáridos), o sea 3.600 millones de
hectáreas, están degradadas. A pesar de que la sequía
se asocia a menudo con la degradación de tierras, es un
fenómeno natural que ocurre cuando durante mucho tiempo
se registran lluvias muy por debajo de los niveles
normales.
Las
tierras secas se adaptan rápidamente a las fluctuaciones
climáticas. Por
definición, las tierras secas tienen abastecimientos
limitados de agua dulce. Las precipitaciones pueden variar
en forma considerable en el curso de un año y, además de
estas variaciones estaciónales, se producen grandes
fluctuaciones que duran años y décadas, lo que con
frecuencia conduce a sequías. A lo largo del tiempo, la
ecología de las tierras secas se ha ido armonizando a
esta variabilidad de la humedad: las plantas y los
animales pueden adaptarse a ella rápidamente; por
ejemplo, las imágenes por satélite han mostrado que la
frontera vegetal al sur del Sahara puede desplazarse hasta
una distancia de 200 Km. cuando a un año lluvioso sigue
uno seco, y viceversa.
Las
personas deben asimismo ajustarse a estas fluctuaciones
naturales. Los
recursos biológicos y económicos de las tierras secas,
en particular la calidad del suelo, los suministros de
agua dulce, la vegetación, y los cultivos, se deterioran
fácilmente. La gente ha aprendido a proteger dichos
recursos con estrategias ancestrales, como la, agricultura
migratoria y el pastoreo nómada. No obstante, en los
decenios recientes estas estrategias se han vuelto menos
prácticas, en virtud de las cambiantes circunstancias
económicas y políticas, el crecimiento demográfico y la
tendencia hacia una mayor sedentarización de las
comunidades. Cuando los administradores de tierras no
pueden adaptarse con flexibilidad alas variaciones del
clima, el resultado es la desertificación.
La
prioridad relativamente escasa que se da a la protección
ambiental a menudo conduce a adoptar decisiones
inadecuadas para la explotación de tierras.
El aprovechamiento excesivo de las tierras puede deberse a
circunstancias económicas específicas, o a legislaciones
y prácticas territoriales inadecuadas. En muchos casos,
el acceso sin reglamentar a los recursos de tierras hace
que algunos individuos maximicen sus propias ganancias,
sobreexplotando las tierras en detrimento de los intereses
de la comunidad. La gente pobre, y en especial las mujeres
necesitadas, con frecuencia no pueden acceder a las
mejores tierras, y dependen de las áreas y los recursos
más frágiles. Quizá la pobreza no les deje otra
alternativa que extraer lo que puedan de los escasos
recursos de que disponen, aunque ello implique degradar
las tierras.
Los
mercados económicos internacionales pueden promover una
explotación excesiva de las tierras.
Las pautas de comercio internacionales pueden conducir a
la explotación a corto plazo de los recursos locales
destinados a la exportación, dejando un pequeño margen
de ganancia a nivel comunitario para gestionar o
rehabilitar las tierras. Análogamente, el desarrollo de
una economía basada en los cultivos comerciales o la
imposición fiscal pueden distorsionar los mercados
locales y fomentar la explotación excesiva de las
tierras.
La
ignorancia, los errores, los desastres naturales y los de
origen humano también pueden contribuir a-la degradación
de tierras. La
ignorancia del medio ambiente natural desempeñó un papel
importante en la aparición en los Estados Unidos del
terrible "Desierto de Polvo" (Dust Bowl) de la
década de 1930; una de las medidas erróneas fue que los
agricultores del Medio Oeste utilizaron en una época de
sequía arados que estaban diseñados para las latitudes
más templadas de Europa occidental. En las décadas
recientes, equivocaciones similares en la elección de
políticas o tecnologías han conducido a la degradación
de tierras en muchos países, desarrollados y en
desarrollo. Catástrofes tales como guerras y otras
emergencias nacionales degradan asimismo las tierras
productivas, al desplazar al personal que gestiona las
tierras o . concentrar grandes números de emigrantes que
sobrecargan una zona específica. Los desastres naturales
como las inundaciones y sequías pueden tener efectos
similares.
¿Qué
papel desempeña el crecimiento de la población y de la
densidad de población?
Es tentador concluir que la expansión demográfica es la
causa . fundamental de la desertificación. Un número
mayor de personas en un área dada ejerce inevitablemente
una mayor demanda de los recursos naturales de esa zona;
algunas veces dicha presión es indirecta, como cuando las
crecientes poblaciones urbanas exigen una . cierta
producción de alimentos en áreas rurales de poca
densidad, pero las causas de la desertificación son
complejas y es difícil establecer una relación clara
entre dos variables como la población y la
desertificación. Por ejemplo, una disminución de la
población puede resultar en la desertificación, al
faltar el número de personas suficientes para explotar
las tierras en forma apropiada. Numerosas terrazas en los
flancos de las colinas en el Yemen se han deteriorado como
consecuencia del éxodo de la mano de obra hacia los ricos
países petroleros vecinos. También se pueden citar
ejemplos de áreas con grandes concentraciones de personas
que no registran demasiada degradación, como las
inmediaciones de la ciudad de Kano en Nigeria. |