Secretario
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Arba Diallo
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Consecuencias de la
desertificación
La
desertificación disminuye la resistencia de las tierras
ante la variabilidad climática natural.
El suelo, la vegetación, los suministros de agua dulce, y
otros recursos de las tierras secas en general son
resistentes, es decir que pueden recuperarse después de
sufrir perturbaciones climáticas como la sequía y
efectos provocados por el hombre, como el pastoreo
excesivo. Sin embargo, cuando las tierras se degradan,
esta capacidad de recuperación se reduce sustancialmente,
lo que conlleva repercusiones físicas y socioeconómicas.
El
suelo se vuelve menos productivo.
Los vientos y la lluvia pueden llevarse la capa
superficial expuesta y erosionada de las tierras. La
estructura física y composición bioquímica del suelo
puede empeorar, formándose hondonadas y grietas, en tanto
que el viento y el agua pueden eliminar nutrientes
vitales. Si el nivel freático sube debido a un
avenamiento inadecuado y a prácticas de irrigación
deficientes, el suelo puede anegarse y la salinidad
aumentar. Cuando el ganado pisotea y compacta el suelo,
éste puede perder su capacidad para el cultivo de plantas
y la conservación de la humedad, lo que aumentará la
evaporación y la escorrentía superficial.
La
vegetación se deteriora.
La pérdida del manto vegetal es a la vez una consecuencia
y una causa de la degradación de la tierra. Un suelo.
suelto puede marchitar las plantas con ráfagas de polvo,
puede enterrarlas o dejar sus raíces peligrosamente
expuestas. Cuando los pastizales se explotan excesivamente
con demasiados animales o con tipos inapropiados, pueden
desaparecer especies de plantas comestibles, lo que
permitirá la invasión de plantas no comestibles.
Algunas
de las consecuencias afectan a las personas que viven
fuera del área afectada.
La degradación de tierras puede ocasionar inundaciones
aguas abajo, disminuir la calidad del agua y aumentar la
sedimentación en ríos y lagos y la deposición de lodos
en pantanos y vías de navegación. Puede asimismo
provocar tempestades de polvo y contaminar el aire, lo que
a su vez daña las máquinas, reduce la visibilidad,
aumenta los, depósitos de sedimentos indeseables y
ocasiona estrés. Las ráfagas de polvo también pueden
empeorar los problemas de salud, como las infecciones
oculares, enfermedades respiratorias y alergias. Se
registraron aumentos espectaculares en la frecuencia de
las tempestades de polvo durante los años en que hubo el
"Desierto de Polvo" (Dust Bowl) en los Estados
Unidos, en la región del plan de Tierras Vírgenes en la
antigua URSS en el decenio de 1950 y en el Sahel en
África en los decenios de 1970 y 1980.
Peligra
la producción de alimentos.
Se considera la desertificación como un problema mundial
mayor, sobre todo porel vínculo que existe entre la
degradación de tierras secas y la producción
alimenticia. Para asegurar una dieta nutritiva adecuada a
la creciente población mundial, sería necesario
triplicar la producción de alimentos durante los
próximos 50 años, empresa difícil de lograr, aun bajo
circunstancias favorables. Si no se detiene o revierte la
desertificación, la producción de alimentos en muchas
áreas afectadas disminuirá, lo que puede causar
malnutrición y en última instancia hambrunas. No
obstante, la relación que existe entre la degradación de
tierras y el rendimiento de los cultivos raras veces es
simple: afectan la productividad numerosos factores como
el clima, las enfermedades y plagas, los métodos de
cultivo, los mercados externos y otros factores
económicos.
La
desertificación contribuye a crear situaciones de hambre.
Las hambrunas ocurren generalmente en zonas donde reinan
la pobreza, la agitación social o las guerras. La sequía
y la degradación de tierras a menudo desencadenan crisis
que se agravan con la falta de una distribución de
alimentos adecuada y la imposibilidad de adquirir lo que
hay..
La
desertificación conlleva enormes costos sociales.
Hay una creciente percepción de los vínculos que existen
entre la desertificación, los desplazamientos civiles y
los conflictos. En África muchas personas han debido
desplazarse internamente o emigrar a otros países a causa
de la guerra, la sequía o la degradación de tierras. Los
recursos naturales en las ciudades y sus alrededores, y en
los campamentos de refugiados sufren una intensa presión.
Las difíciles condiciones de vida y la pérdida de
identidad cultural socavan aun más la estabilidad social.
La
desertificación es una enorme sangría de recursos
económicos. Hay
muy pocos datos concretos sobre las pérdidas económicas
derivadas de la desertificación, aunque un estudio
inédito del Banco Mundial sugiere que el agotamiento de
los recursos naturales registrado en un país del Sahel
era equivalente al 20% de su Producto Interno Bruto (PIB).
Se calcula que a nivel mundial la pérdida anual de
ingresos en las regiones directamente afectadas por la
desertificación oscila en torno a los 42.000 millones de
dólares de los EE.UU. Los costos económicos y sociales
indirectos que repercuten fuera de las regiones afectadas,
incluidas las corrientes de "refugiados
ambientales" y las pérdidas en la producción
nacional de alimentos, pueden ser mucho mayores. |