Secretario
Ejecutivo:
Sr. Hama
Arba Diallo
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Introducción a la
Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la
Desertificación
La
Convención ofrece nuevas esperanzas para luchar contra la
desertificación.
En los últimos dos decenios el problema de la degradación
de tierras en las regiones de tierras secas ha seguido
empeorando. La Convención promueve un nuevo método para
gestionar los ecosistemas de tierras secas y, lo que tiene
igual importancia, administrar los fondos de ayuda al
desarrollo.
Las
causas de la desertificación son la variabilidad climática
y las actividades humanas.
En el pasado las tierras secas se recuperaban con
facilidad después de sequías y períodos secos
prolongados; sin embargo, en las circunstancias actuales
de la vida' moderna, a menos de que se gestionen de forma
sostenible, las tierras secas tienden a perder rápidamente
su productividad biológica y económica. En la
actualidad, las tierras secas de todos los continentes se
están degradando como consecuencia del sobré cultivo, el
pastoreo excesivo, la deforestación, y las prácticas
inadecuadas de riego, y esa explotación excesiva obedece
generalmente a causas económicas y sociales, ignorancia,
guerras y sequías.
La
desertificación socava la productividad de la tierra y
contribuye al aumento de la pobreza.
Las primeras víctimas de la desertificación son los
recursos básicos (por ejemplo, la superficie fértil de
la tierra, el manto vegetal, y los cultivos naturales).
Los habitantes mismos empiezan a sufrir las consecuencias
cuando los suministros de alimentos y agua comienzan a
escasear, y en los casos extremos experimentan hambrunas,
migraciones en masa y pérdidas económicas ingentes. Más
de 250 millones de personas se hallan directamente
afectadas por la desertificación, y alrededor de 1.000
millones están amenazadas por ella.
La
Convención de Lucha contra la Desertificación se está
aplicando mediante la adopción de programas de acción.
Estos programas, que son el principio motor de la Convención,
abordan a nivel nacional las causas fundamentales de la
desertificación y la sequía, y determinan las medidas
que será necesario adoptar para impedir que ocurran e
invertir la tendencia. Los programas nacionales se pueden
complementar con programas a nivel subregional y
'regional, en particular, cuando se trate de recursos
transfronterizos como lagos y ríos. Los programas de acción
se detallan en los cuatro anexos de aplicación regional a
la Convención, a saber, para África, Asia, América
Latina y el Caribe, y el Mediterráneo norte.
La
Convención promete reorganizar en forma tangible el
proceso de ayuda internacional.
La Convención procura impulsar la participación de países
y organismos donantes y naciones beneficiarias dentro de
un nuevo marco de asociación. Por lo que concierne al África,
los papeles respectivos de donantes y beneficiarios se
definen en acuerdos de asociación concertados mediante un
proceso consultivo. El objetivo que se persigue es
garantizar una mejor coordinación de los programas de
financiación: velar por que la adjudicación de los
recursos financieros se base en las necesidades de los países
afectados; que los donantes puedan cerciorarse de que sus
fondos de empleen correctamente; y que los destinatarios
obtengan el mayor beneficio posible de los recursos
disponibles.
Otro
cambio radical es la importancia que la Convención da a
un método "de abajo hacia arriba" con una
amplia participación local en la toma de decisiones. Tradicionalmente,
las comunidades locales han sido participantes
relativamente pasivos en los proyectos de desarrollo;
ahora la Convención los pone en un plano de igualdad con
otros actores en el proceso de desarrollo. Las comunidades
y sus autoridades, así como las organizaciones no
gubernamentales, expertos y funcionarios de gobierno,
trabajan en forma mancomunada en la formulación de los
programas de acción. Para que este innovador y complicado
proceso funcione, se pueden organizar campañas de
-sensibilización a fin de informar al público acerca de
las nuevas oportunidades que ofrece la Convención.
La
ciencia y la tecnología son elementos vitales en la lucha
contra la desertificación. Todavía
queda mucho por aprender respecto a las causas y
repercusiones de la desertificación, y por ende, debe
reforzarse la cooperación internacional en materia de
investigación y observación, científicas. La degradación
de tierras puede minimizarse tanto con las tecnologías
nuevas como con las tradicionales, desde la vigilancia por
satélite hasta el abancalamiento de laderas escarpadas.
La ciencia y la tecnología deben satisfacer las
necesidades reales de las personas, y la Convención
alienta a los investigadores de todo, el mundo a unir sus
aptitudes con este cometido.
Los
recursos financieros han de encauzarse e invertirse de
forma más eficaz.
La mayor parte de la financiación se obtiene localmente
en los países afectados, pero los programas bilaterales
de asistencia y los organismos internacionales también
aportan sumas considerables. Se ha establecido un
mecanismo mundial con objeto de fomentar la movilización
de recursos financieros, y se alienta asimismo -la búsqueda
de fuentes de financiamiento innovadoras, incluidos los
canjes de deuda y la financiación del sector privado.
La
Convención crea un número de instituciones y
procedimientos para orientar la acción internacional.
El órgano supremo de la Convención es la Conferencia de
las Partes (CP), que incorpora a todos los gobiernos que
la han ratificado. Cuenta con el apoyo de un Comité de
Ciencia y Tecnología. .Unos 120 países han ratificado la
Convención, que entró en vigor el 26 de diciembre de
1996, tres meses después de haber sido ratificada por SO
países. La CP celebró su primera reunión en Roma en
octubre de 1997; la segunda se celebrará en Dakar, en
diciembre de 1998.
La
desertificación es ante todo un problema de desarrollo
sostenible.Es una
cuestión de pobreza y bienestar humano, así como dé la
preservación del medio ambiente. Los problemas sociales y
económicos, como la seguridad. alimenticia, las
-migraciones y la estabilidad política, están
estrechamente relacionados con la degradación de tierras
y con otras cuestiones ambientales como el cambio climático,
la diversidad biológica y él abastecimiento de agua
potable. La Convención pone de relieve la necesidad de
coordinar con estos problemas conexos los esfuerzos de
investigación y los programas de acción en la lucha
contra la desertificación.
Instituciones y
procedimientos de la Convención
La
Convención de Lucha contra la Desertificación se concertó
bajo los auspicios de las Naciones Unidas. En
junio de 1992 la Conferencia de las Naciones Unidas para
el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD) -también
conocida como la Cumbre de la Tierra, de Río- recomendó
a la Asamblea General de las Naciones Unidas que
estableciera un Comité Intergubernamental de Negociación
(CIN) encargado de elaborar una convención de lucha
contra la desertificación en los .países afectados por
sequía grave o desertificación, en particular en África.
Dicho Comité, que se creó a comienzos de 1993, celebró
cinco sesiones preparatorias antes de aprobar la Convención
el 17 de junio de 1994 en París. La Convención se abrió
a la firma en París los días 14 y 15 de octubre de 1994.
La
Convención entró en vigor el 26 de diciembre de 1996, 90
días después de haber recibido la ratificación de 50 países.
Unos 120 países
han firmado la Convención. Después de que los
representantes de un gobierno han aprobado y firmado la
Convención, debe obtenerse la ratificación
correspondiente del parlamento nacional u otra autoridad
competente; posteriormente, el gobierno interesado envía
el instrumento de ratificación a las Naciones Unidas en
Nueva York, en su calidad de Depositario. Los primeros 50
Estados que la han ratificado pasan a ser Partes y serán
jurídicamente responsables de cumplir las obligaciones
dimanantes del tratado, mientras los demás países han
pasado a ser Partes 90 días después de haber depositado
su ratificación.
La
Conferencia de las Partes (CP) supervisa la aplicación,
de la Convención. La
CP, establecida por la Convención como órgano decisorio
supremo, está integrada por todos los gobiernos qué han
enviado su ratificación (y las organizaciones de
integración económica regional, como la Unión Europea).
La CP celebró su primera reunión en octubre de 1997 en
Roma y seguirá reuniéndose cada año durante los cuatro
primeros períodos de sesiones; la segunda reunión está
previsto que tenga lugar en diciembre de 1998, en Dakar.
Una de sus principales funciones es analizar los informes
. presentados por las Partes, detallando en qué forma
llevan a cabo sus compromisos. La CP, que elaborará
recomendaciones sobre la base de dichos informes, también
podrá introducir enmiendas a la Convención o iniciar
negociaciones a efectos de incluir nuevos . anexos,
incluidos anexos adicionales de .aplicación regional. De
esa forma, la CP podrá orientar a la Convención conforme
a la evolución de la situación mundial y las necesidades
nacionales. La Convención prevé la creación de varios
otros órganos de apoyo para asesorar a la CP, y permite
que esta última establezca otras entidades adicionales si
lo juzga pertinente.
Una
secretaría apoya las labores de la CP.
Al igual que otras secretarías de la Convención, ésta
organiza las reuniones de la CP, prepara la documentación
necesaria, coordina con otros órganos pertinentes la
recopilación y transmisión de información, evacua
consultas y desempeña otras actividades conexas. Los países
en desarrollo afectados también cuentan con el apoyo de
la secretaría para obtener informaciones y .
asesoramiento, por ejemplo, sobre cómo organizar su
proceso nacional de consulta.
El
Comité de Ciencia y Tecnología asesora a la CP sobre
cuestiones científicas y tecnológicas. El
Comité determina las prioridades de investigación y
recomienda la adopción de medidas tendientes a aumentar
la cooperación entre los investigadores, y brinda
asimismo asesoramiento en asuntos tales como los programas
conjuntos de investigación para concebir nuevas tecnologías.
La CP puede crear grupos especiales de expertos con miras
a prestar asesoramiento sobre asuntos especializados, y
sus miembros se seleccionan de una nómina de expertos
designados por los gobiernos.
Un
Mecanismo Mundial ayudará a la CP a promover la
financiación de las actividades y programas en el marco
de la Convención. Este
Mecanismo no se encargará de obtener o administrar
fondos, sino que deberá alentar y asesorar a donantes,
beneficiarios, bancos de desarrollo, organizaciones no
gubernamentales (ONG), Cte. a movilizar recursos
financieros y afectarlos donde más se los. necesita.
Procurará impulsar una mejor coordinación entre las
fuentes actuales de financiación, y lograr una mayor
eficacia en la utilización de los fondos. El Mecanismo
Mundial estará bajo la autoridad de la CP, pero dirigido
por el Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola
(FIDA), que actuará en estrecha cooperación con el
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y otras
organizaciones.
Aunque
solamente aquellos gobiernos que hayan ratificado la
Convención pasarán a ser miembros de la CP, otros órganos
y organizaciones también pueden participar en ella. Si
bien las convenciones internacionales son acuerdos jurídicos
entre países soberanos, la Convención establece
disposiciones especiales para que entidades y organismos
nacionales e internacionales, así como ONG calificadas
puedan asistir a las reuniones che. la CP y contribuyan en
sus tareas. Las ONG no sólo desempeñaron un papel
prominente en el proceso de negociación de la Convención,
sino que continúan sensibilizando al público respecto a
la importancia del tratado y ejerciendo presiones sobre
los parlamentarios para lograr su pronta ratificación.
Por su parte, las organizaciones internacionales y
regionales proporcionan. información, pericia, contactos,
y capacidades de investigación y gestión, que son de carácter
primordial.
FUENTE:
Página Web de la Secretaría |