Secretario
Ejecutivo:
Sr. Michael
Zammit Cutajar
Dirección:
Haus
Carstanjen, Martín-Luther-King-Strasse 8, D-53175 Bonn,
Alemania
PO Box 260124,
Haus Carstajen
D-53153 Bonn,
Alemania
Tel 49
228 8151000
Fax 49 228 8151999
E-mail: secretariat@unfccc.de
http://www.unfccc.de |
Agenda 21
Capítulo 9: Protección de la atmósfera
INTRODUCCIÓN
9.1. La protección de la atmósfera es una labor amplia y
multidimensional en la que intervienen varios sectores de
la actividad económica. Se recomienda a los gobiernos y a
las demás entidades que se esfuerzan por proteger la
atmósfera que examinen y, cuando proceda, apliquen las
opciones y medidas que se exponen en este capítulo.
9.2. Se tiene presente
que muchas de las cuestiones de que se trata en este
capítulo se contemplan en acuerdos internacionales como
el Convenio de Viena para la Protección de la Capa de
Ozono de 1985, el Protocolo de Montreal relativo a las
sustancias que agotan la capa de ozono de 1987, en su
forma enmendada, la Convención Marco de las Naciones
Unidas sobre el Cambio Climático, de 1992, y otros
instrumentos internacionales, incluidos los regionales. En
el caso de las actividades contempladas en esos acuerdos,
se entiende que las recomendaciones que figuran en este
capítulo no obligan a ningún gobierno a tomar medidas
que superen lo dispuesto en esos instrumentos jurídicos.
No obstante, en el marco de este capítulo, los gobiernos
son libres de aplicar medidas adicionales compatibles con
esos instrumentos jurídicos.
9.3. Se tiene también
presente que las actividades que se realicen para alcanzar
los objetivos de este capítulo deberían coordinarse con
el desarrollo social y económico en forma integral con el
fin de evitar que tuviesen repercusiones negativas sobre
este, teniendo plenamente en cuenta las legítimas
necesidades prioritarias de los países en desarrollo por
lo que respecta al logro del crecimiento económico
sostenido y la erradicación de la pobreza.
9.4. En este contexto se
hace especial referencia al área de programas A del
capítulo 2 del Programa 21 (Fomento del desarrollo
sostenible mediante el comercio).
9.5. En el presente
capítulo se incluyen las cuatro áreas de programas
siguientes:
a)
Consideración de las incertidumbres: perfeccionamiento de
la base científica para la adopción de decisiones;
b)
Promoción del desarrollo sostenible:
i)
Desarrollo, eficiencia y consumo de la energía;
ii)
Transporte;
iii)
Desarrollo industrial;
iv)
Desarrollo de los recursos terrestres y marinos y
aprovechamiento de las tierras;
c)
Prevención del agotamiento del ozono estratosférico;
d)
Contaminación atmosférica transfronteriza.
ÁREAS DE PROGRAMAS
A. Consideración de las
incertidumbres: perfeccionamiento de la base científica
para la adopción de decisiones.
Bases para la
acción
9.6. La preocupación por el cambio climático y
la variabilidad climática, la contaminación del aire y
el agotamiento del ozono ha creado una nueva demanda de
información científica, económica y social para reducir
las incertidumbres que aun quedan en esas esferas. Es
necesario mejorar la comprensión y la capacidad de
predicción de las diversas propiedades de la atmósfera y
de los ecosistemas afectados, así como de las
repercusiones sobre la salud y de su interacción con los
factores socioeconómicos.
Objetivos
9.7. El objetivo básico de esta área de
programas es mejorar la comprensión de los procesos que
afectan a la atmósfera terrestre a escala mundial,
regional y local y que a su vez se ven afectados por esta,
incluidos, entre otros, los procesos físicos, químicos,
geológicos, biológicos, oceánicos, hidrológicos,
económicos y sociales; aumentar la capacidad e
intensificar la cooperación internacional; y mejorar la
comprensión de las consecuencias económicas y sociales
de los cambios atmosféricos y de las medidas de
mitigación y respuesta adoptadas respecto de esos
cambios.
Actividades
9.8. Los gobiernos al nivel que corresponda, con
la cooperación de los órganos competentes de las
Naciones Unidas y, según proceda, de organizaciones
intergubernamentales y no gubernamentales, y el sector
privado, deberían:
a) Promover la
investigación relacionada con los procesos naturales que
afectan a la atmósfera y se ven afectados por esta, así
como de los vínculos críticos entre el desarrollo
sostenible y los cambios atmosféricos, incluidos los
efectos sobre la salud humana, los ecosistemas, los
sectores económicos y la sociedad;
b) Asegurar una cobertura geográfica más equilibrada del
Sistema Mundial de Observación del Clima y sus
componentes, incluida la Vigilancia de la Atmósfera
Global, facilitando, entre otras cosas, el establecimiento
y funcionamiento de estaciones adicionales de observación
sistemática, y contribuyendo al desarrollo, utilización
y accesibilidad de esas bases de datos;
c) Promover la cooperación en:
i) El desarrollo de
sistemas de detección temprana relativos a los cambios y
las fluctuaciones en la atmósfera;
ii) La creación y mejoramiento de la capacidad de
predecir esos cambios y fluctuaciones y evaluar sus
repercusiones ambientales y socioeconómicas;
d) Cooperar en la
investigación para desarrollar metodologías y determinar
umbrales de contaminantes atmosféricos, así como niveles
atmosféricos de concentraciones de gases de efecto
invernadero, que puedan causar interferencias
antropógenas peligrosas con el sistema climático y el
medio ambiente en su conjunto, y los ritmos de cambio
conexos que no permitirían a los ecosistemas adaptarse
naturalmente;
e) Promover el aumento de la capacidad científica, el
intercambio de datos e informaciones científicos, y la
facilitación de la participación y capacitación de
expertos y personal técnico, sobre todo en los países en
desarrollo, y cooperar con ellos, en las esferas de la
investigación, la reunión, organización y evaluación
de datos, y de la observación sistemática relacionada
con la atmósfera.
B.
Promoción del desarrollo sostenible
1. Desarrollo,
eficiencia y consumo de la energía
Bases para la
acción
9.9. La energía es esencial para el desarrollo
económico y social y el mejoramiento de la calidad de la
vida. Sin embargo, la mayor parte de la energía del mundo
se produce y consume en formas que no podrían perdurar si
la tecnología permaneciera constante o si las magnitudes
globales aumentaran notablemente. La necesidad de
controlar las emisiones atmosféricas de gases de efecto
invernadero y otros gases y sustancias deberá basarse
cada vez más en la eficiencia en la producción,
transmisión, distribución y consumo de la energía y en
una dependencia cada vez mayor de sistemas energéticos,
ecológicamente racionales, sobre todo de las fuentes de
energía nuevas y renovables 1/. Será necesario utilizar
todas las fuentes de energía en formas que respeten la
atmósfera, la salud humana y el medio ambiente en su
totalidad.
9.10. Es preciso eliminar
los actuales obstáculos al aumento del suministro de
energía ecológicamente racional necesario para seguir el
camino del desarrollo sostenible, en particular en los
países en desarrollo.
Objetivos
9.11. El objetivo básico y ultimo de esta área
de programas es reducir los efectos perjudiciales del
sector de energía en la atmósfera mediante la promoción
de políticas o de programas, según proceda, orientados a
aumentar la contribución de los sistemas energéticos
ecológicamente racionales y económicos, particularmente
los nuevos y renovables, mediante la producción, la
transmisión, la distribución y el uso menos
contaminantes y más eficientes de la energía. Este
objetivo debería reflejar la necesidad de equidad, de un
abastecimiento suficiente de energía y de un aumento del
consumo de energía en los países en desarrollo, y
debería tener en cuenta la situación de los países que
dependen en gran medida de los ingresos generados por la
producción, elaboración y exportación, y/o el consumo
de combustibles fósiles y de productos conexos de alto
consumo energético, y/o el uso de combustibles fósiles
muy difíciles de reemplazar por otras fuentes de
energía, y la situación de los países extremadamente
vulnerables a los efectos perjudiciales del cambio
climático.
Actividades
9.12. Los gobiernos al nivel que corresponda, con
la cooperación de los órganos competentes de las
Naciones Unidas y, según proceda, de organizaciones
intergubernamentales y no gubernamentales, y el sector
privado, deberían:
a) Cooperar en la
búsqueda y el desarrollo de fuentes energéticas
económicamente viables y ecológicamente racionales, para
promover la disponibilidad de un mayor abastecimiento de
energía como apoyo a los esfuerzos por lograr un
desarrollo sostenible, en particular en los países en
desarrollo;
b) Promover el desarrollo en el plano nacional de
metodología apropiadas para la adopción de decisiones
integradas de política energética, ambiental y
económica para el desarrollo sostenible, entre otras
cosas mediante evaluaciones del impacto ambiental;
c) Promover la investigación, el desarrollo, la
transferencia y el uso de mejores tecnologías y
prácticas de alto rendimiento energético, entre ellas,
tecnologías endógenas en todos los sectores pertinentes,
prestando especial atención a la rehabilitación y la
modernización de los sistemas de generación de energía,
en particular en los países en desarrollo;
d) Promover la investigación, el desarrollo, la
transferencia y el uso de tecnologías y prácticas para
el establecimiento de sistemas energéticos
ecológicamente racionales, entre ellos, sistemas
energéticos nuevos y renovables, prestando particular
atención a los países en desarrollo;
e) Promover el aumento de las capacidades institucional,
científica, de planificación y de gestión,
particularmente en los países en desarrollo, para
desarrollar, producir y utilizar formas de energía cada
vez más eficientes y menos contaminantes;
f) Examinar las diversas fuentes actuales de
abastecimiento de energía para determinar en que forma se
podría aumentar la contribución de los sistemas
energéticos ecológicamente racionales en su conjunto, en
particular los sistemas energéticos nuevos y renovables,
de manera económicamente eficiente, teniendo en cuenta
las características sociales, físicas, económicas y
políticas propias de los respectivos países, y
estudiando y aplicando, según proceda, medidas para
salvar cualquier obstáculo a su establecimiento y uso;
g) Coordinar planes energéticos en los planos regional y
subregional, según proceda, y estudiar la viabilidad de
una distribución eficiente de energía ecológicamente
racional a partir de fuentes de energía nuevas y
renovables;
h) De conformidad con las prioridades nacionales en
materia de desarrollo socioeconómico y medio ambiente,
evaluar y, según proceda, promover políticas o programas
eficaces en función de los costos, que incluyan medidas
administrativas, sociales y económicas, con el fin de
mejorar el rendimiento energético;
i) Aumentar la capacidad de planificación energética y
de gestión de programas sobre eficiencia energética,
así como de desarrollo, introducción y promoción de
fuentes de energía nuevas y renovables;
j) Promover normas o recomendaciones apropiadas sobre
rendimiento energético y emisiones a nivel nacional 2/
orientadas hacia el desarrollo y uso de tecnologías que
reduzcan al mínimo los efectos adversos sobre el medio
ambiente;
k) Fomentar la ejecución, en los planos local, nacional,
subregional y regional, de programas de educación y toma
de conciencia sobre el uso eficiente de la energía y
sobre sistemas energéticos ecológicamente racionales;
l) Establecer o aumentar, según proceda, en cooperación
con el sector privado, programas de etiquetado de
productos para proporcionar información a los encargados
de adoptar decisiones y a los consumidores sobre
oportunidades de un uso eficiente de la energía.
2. Transporte
Bases para la
acción
9.13. El sector del transporte tiene un papel
esencial y positivo que desempeñar en el desarrollo
económico y social, y es indudable que las necesidades de
transporte aumentaran. Sin embargo, como el sector del
transporte es también fuente de emisiones atmosféricas,
es necesario revisar los sistemas de transporte existentes
y lograr un diseño y una gestión eficaces de los
sistemas de trafico y transporte.
Objetivos
9.14. El objetivo básico de esta área de
programas es elaborar y promover políticas o programas,
según proceda, eficaces en función de los costos, a fin
de limitar, reducir o controlar, según el caso, las
emisiones perjudiciales en la atmósfera y otros efectos
ambientales adversos del sector del transporte, teniendo
en cuenta las prioridades de desarrollo, así como las
circunstancias concretas locales y nacionales y los
aspectos de seguridad.
Actividades
9.15. Los gobiernos al nivel que corresponda, con
la cooperación de los órganos competentes de las
Naciones Unidas y, según proceda, de organizaciones
intergubernamentales y no gubernamentales, y el sector
privado, deberían:
a) Desarrollar y
promover, según proceda, sistemas de transporte
económicos, más eficientes, menos contaminantes y más
seguros, en particular sistemas de transporte colectivo
integrado rural y urbano, así como redes de caminos
ecológicamente racionales, teniendo en cuenta la
necesidad de establecer prioridades sociales, económicas
y de desarrollo sostenibles, particularmente en los
países en desarrollo;
b) Facilitar, en los planos internacional, regional,
subregional y nacional, la disponibilidad y transferencia
de tecnologías de transporte seguras, eficientes, en
particular en cuanto al uso de recursos, y menos
contaminantes, sobre todo a los países en desarrollo,
así como la ejecución de programas apropiados de
capacitación;
c) Reforzar, según proceda, su labor de reunión,
análisis e intercambio de la información pertinente
sobre la relación entre el medio ambiente y el
transporte, prestando particular atención a la
observación sistemática de las emisiones y a la
elaboración de una base de datos sobre transporte;
d) De conformidad con las prioridades nacionales en
materia de desarrollo socioeconómico y medio ambiente,
evaluar y, según proceda, promover políticas o programas
eficaces en función de los costos que incluyan medidas
administrativas, sociales y económicas a fin de fomentar
el uso de modos de transporte que reduzcan al mínimo los
efectos perjudiciales para la atmósfera;
e) Desarrollar o perfeccionar, según proceda, mecanismos
para integrar las estrategias de planificación del
transporte y las estrategias de planificación de
asentamientos urbanos y regionales, con miras a reducir
los efectos del transporte sobre el medio ambiente;
f) Estudiar, dentro del marco de las Naciones Unidas y de
sus comisiones regionales, la viabilidad de convocar
conferencias regionales sobre el transporte y el medio
ambiente.
3.
Desarrollo industrial
Bases para la
acción
9.16. La industria es esencial para la
producción de bienes y servicios y es una fuente
importante de empleo e ingresos; por consiguiente, el
desarrollo industrial es esencial para el crecimiento
económico. Al mismo tiempo, la industria es uno de los
principales usuarios de recursos y materiales y, en
consecuencia, las actividades industriales originan
emisiones que afectan a la atmósfera y al medio ambiente
en general. La protección de la atmósfera se podría
ampliar, entre otras cosas, mediante un aumento de la
eficiencia de los recursos y materiales en la industria,
mediante la instalación o el mejoramiento de tecnologías
de reducción de la contaminación y la sustitución de
clorofluorocarbonos y otras sustancias que agotan el ozono
con las sustancias apropiadas, así como mediante la
reducción de desechos y subproductos.
Objetivos
9.17. El objetivo básico de esta área de
programas es estimular el desarrollo industrial en formas
que reduzcan al mínimo los efectos perjudiciales para la
atmósfera, entre otras cosas, aumentando la eficiencia en
la producción y consumo industriales de todos los
recursos y materiales, perfeccionando las tecnologías de
reducción de la contaminación, y creando nuevas
tecnologías ecológicamente racionales.
Actividades
9.18. Los gobiernos al nivel que corresponda, con
la cooperación de los órganos competentes de las
Naciones Unidas y, según proceda, de organizaciones
intergubernamentales y no gubernamentales, y el sector
privado, deberían:
a) De conformidad con las
prioridades nacionales en materia de desarrollo
socioeconómico y medio ambiente, evaluar y, según
proceda, promover políticas o programas eficaces en
función de los costos que incluyan medidas
administrativas, sociales y económicas a fin de reducir
al mínimo la contaminación industrial y los efectos
perjudiciales para la atmósfera;
b) Alentar a la industria para que aumente y fortalezca su
capacidad de crear tecnologías, productos y procesos que
sean seguros y menos contaminantes y que utilicen más
eficientemente todos los recursos y materiales, así como
la energía;
c) Cooperar en la creación y transferencia de dichas
tecnologías industriales y en el establecimiento de la
capacidad necesaria para gestionar y utilizar tales
tecnologías, particularmente con respecto a los países
en desarrollo;
d) Elaborar, mejorar y aplicar sistemas de evaluación del
impacto ambiental a fin de fomentar el desarrollo
industrial sostenible;
e) Promover la utilización eficiente de materiales y
recursos, teniendo en cuenta los ciclos vitales de los
productos a fin de obtener los beneficios económicos y
ambientales de la utilización de los recursos con más
eficiencia y la generación de menos desechos;
f) Apoyar la promoción de tecnologías y procesos
industriales menos contaminantes y más eficientes,
teniendo en cuenta las posibilidades de acceso a la
energía de cada zona, sobre todo a fuentes de energía
renovables y seguras, con miras a limitar la
contaminación industrial y los efectos perjudiciales para
la atmósfera.
4. Desarrollo
de los recursos terrestres y marinos y aprovechamiento de
la tierra
Bases para la
acción
9.19. Las políticas relativas a los recursos y
al aprovechamiento de la tierra provocaran cambios en la
atmósfera y se verán afectadas por ellos.
Ciertas prácticas
relacionadas con los recursos terrestres y marinos y el
aprovechamiento de la tierra pueden reducir los sumideros
de gases de efecto invernadero y aumentar las emisiones
atmosféricas. La perdida de diversidad biológica puede
reducir la resistencia de los ecosistemas a las
variaciones climáticas y a los daños producidos por la
contaminación del aire. Los cambios atmosféricos pueden
causar profundos efectos en los bosques, la diversidad
biológica y los ecosistemas de agua dulce y marinos, y en
las actividades económicas, como la agricultura. Con
frecuencia los objetivos de política de los distintos
sectores pueden divergir y por eso es preciso
considerarlos de manera integrada.
Objetivos
9.20. Los objetivos de esta área de programas
son:
a) Promover la
utilización de los recursos marinos y terrestres y las
prácticas apropiadas de aprovechamiento de la tierra que
contribuyan a:
i) La reducción de la
contaminación atmosférica y/o la limitación de las
emisiones antropógenas de gases de efecto invernadero;
ii) La conservación, la gestión sostenible y el
mejoramiento, según proceda, de todos los sumideros de
gases de efecto invernadero;
iii) La conservación y la utilización sostenible de los
recursos naturales y ambientales;
b) Velar por que los
cambios atmosféricos reales y potenciales y sus
consecuencias socioeconómicas y ecológicas se tomen
plenamente en cuenta al planificar y aplicar políticas y
programas relativos a las prácticas de utilización de
los recursos terrestres y marinos y de aprovechamiento de
la tierra.
Actividades
9.21. Los gobiernos al nivel que corresponda, con
la cooperación de los órganos competentes de las
Naciones Unidas y, según proceda, de organizaciones
intergubernamentales y no gubernamentales, y el sector
privado, deberían:
a) De conformidad con las
prioridades nacionales en materia de desarrollo
socioeconómico y medio ambiente, evaluar y, según
proceda, promover políticas o programas eficaces en
función de los costos que incluyan medidas
administrativas, sociales y económicas, a fin de fomentar
las prácticas ecológicamente racionales de utilización
de la tierra;
b) Aplicar políticas y programas que desalienten las
prácticas de aprovechamiento de la tierra inadecuadas y
contaminantes y promuevan la utilización sostenible de
los recursos terrestres y marinos;
c) Examinar la posibilidad de promover la elaboración y
uso de prácticas relativas a los recursos terrestres y
marinos y al aprovechamiento de la tierra que ayuden a
resistir mejor los cambios y fluctuaciones atmosféricos;
d) Promover el aprovechamiento sostenible y la
cooperación en la conservación y el perfeccionamiento,
según proceda, de los sumideros y depósitos de gases de
efecto invernadero, en particular de la biomasa, los
bosques y los océanos, así como de otros ecosistemas
terrestres, costeros y marinos.
C.
Prevención del agotamiento del ozono estratosférico
Bases para la
acción
9.22. El análisis de los datos científicos
recientes ha confirmado los crecientes temores respecto
del continuo agotamiento de la capa de ozono
estratosférico de la Tierra debido al cloro y bromo
reactivos procedentes de los clorofluorocarbonos (CFC),
los halones y otras sustancias afines artificiales. Si
bien el Convenio de Viena para la Protección de la Capa
de Ozono de 1985 y el Protocolo de Montreal relativo a las
sustancias que agotan la capa de ozono de 1987 (en su
forma enmendada en Londres, en 1990) fueron logros
importantes en el plano internacional, el contenido total
de cloro de las sustancias que agotan la capa de ozono en
la atmósfera ha seguido aumentando. Esta tendencia puede
invertirse si se aplican las medidas de control que
figuran en el Protocolo.
Objetivos
9.23. Los objetivos de esta área de programas
son:
a) Alcanzar los objetivos
fijados en el Convenio de Viena y el Protocolo de Montreal
y sus enmiendas de 1990, incluso la consideración en
dichos instrumentos de las necesidades y condiciones
especiales de los países en desarrollo y el acceso de
estos a sustancias distintas de las que agotan la capa de
ozono. Deberían promoverse las tecnologías y los
productos naturales que reducen la demanda de sustancias
que agotan la capa de ozono;
b) Elaborar estrategias destinadas a mitigar los efectos
negativos de la radiación ultravioleta que llega a la
superficie de la Tierra como resultado del agotamiento y
la modificación de la capa de ozono estratosférico.
Actividades
9.24. Los gobiernos al nivel que corresponda, con
la cooperación de los órganos competentes de las
Naciones Unidas y, según proceda, de organizaciones
intergubernamentales y no gubernamentales, y el sector
privado, deberían:
a) Ratificar, aceptar o
aprobar el Protocolo de Montreal y sus enmiendas de 1990;
hacer efectivas, prontamente, sus contribuciones a los
fondos fiduciarios de Viena y Montreal y al Fondo
Multilateral Provisional; y contribuir, según proceda, a
las actividades que se están realizando en virtud del
Protocolo de Montreal y sus mecanismos de aplicación,
entre ellas, el suministro de sucedáneos de los CFC y
demás sustancias que agotan la capa de ozono y la
facilitación de la transferencia de las tecnologías
correspondientes a los países en desarrollo, a fin de que
puedan cumplir con las obligaciones del Protocolo;
b) Apoyar una mayor expansión del Sistema Mundial de
Observación del Ozono, facilitando, mediante fondos
bilaterales y multilaterales, el establecimiento y
funcionamiento de nuevas estaciones de observación
sistemática, especialmente en el cinturón tropical del
hemisferio sur;
c) Participar activamente en la evaluación continua de la
información científica y los efectos para la salud y el
medio ambiente, así como las consecuencias tecnológicas
y económicas, del agotamiento del ozono estratosférico;
y considerar otras medidas que resulten justificadas y
viables en función de tales evaluaciones;
d) Sobre la base de los resultados de las investigaciones
acerca de los efectos de la radiación ultravioleta
adicional que llega a la superficie de la Tierra,
considerar la posibilidad de tomar medidas correctivas
apropiadas en las esferas de la salud humana, la
agricultura y el medio marino;
e) Reemplazar los CFC y demás sustancias que agotan la
capa de ozono, con arreglo a lo dispuesto en el Protocolo
de Montreal, reconociendo que la conveniencia de este
reemplazo debería evaluarse en forma integral y no
simplemente sobre la base de su contribución a la
solución de un problema atmosférico o ambiental.
D.
Contaminación atmosférica transfronteriza
Bases para la
acción
9.25. La contaminación transfronteriza tiene
efectos nocivos para la salud de los seres humanos y otros
efectos perjudiciales en el medio ambiente, como la
perdida de árboles y bosques y la acidificación de masas
de agua. Las redes que vigilan la contaminación
atmosférica no cubren todas las regiones por igual y los
países en desarrollo están muy poco representados. La
falta de datos fidedignos sobre las emisiones fuera de
Europa y América del Norte limita considerablemente las
posibilidades de medir la contaminación atmosférica
transfronteriza. También es insuficiente la información
sobre los efectos de la contaminación atmosférica en el
medio ambiente y la salud en otras regiones.
9.26 La Convención de
1979 sobre la contaminación atmosférica transfronteriza
a larga distancia y sus protocolos han establecido un
régimen regional en Europa y América del Norte, basado
en un proceso de examen y en programas cooperativos de
observación sistemática y evaluación de la
contaminación atmosférica e intercambio de información
al respecto. Estos programas deben mantenerse y ampliarse
y sus resultados deben compartirse con otras regiones del
mundo.
Objetivos
9.27 Los objetivos de esta área de programas
son:
a) Elaborar y aplicar
tecnologías de control y medición de la contaminación
producida por fuentes fijas y móviles de contaminación
atmosférica y elaborar otras tecnologías ecológicamente
racionales;
b) Observar y evaluar sistemáticamente las fuentes y la
magnitud de la contaminación atmosférica transfronteriza
producida por procesos naturales y actividades
antropógenas;
c) Fortalecer la capacidad, en particular de los países
en desarrollo, para medir y determinar los movimientos y
los efectos de la contaminación atmosférica
transfronteriza y elaborar modelos al respecto, mediante
el intercambio de información y la formación de
expertos, entre otras actividades;
d) Desarrollar la capacidad para evaluar y mitigar la
contaminación atmosférica transfronteriza producida por
accidentes industriales y nucleares, desastres naturales y
la destrucción deliberada y/o accidental de recursos
naturales;
e) Promover la adopción de nuevos acuerdos regionales
para limitar la contaminación atmosférica
transfronteriza, y la aplicación de los existentes;
f) Elaborar estrategias encaminadas a reducir las
emisiones que provocan la contaminación atmosférica
transfronteriza y sus efectos.
Actividades
9.28 Los gobiernos al nivel que corresponda, con
la cooperación de los órganos competentes de las
Naciones Unidas y, según proceda, de las organizaciones
intergubernamentales y no gubernamentales, el sector
privado y las instituciones financieras, deberían:
a) Establecer y/o
fortalecer acuerdos regionales para la lucha contra la
contaminación atmosférica transfronteriza y cooperar, en
particular con los países en desarrollo, en las esferas
de la observación y la evaluación sistemáticas, la
construcción de modelos y el desarrollo e intercambio de
tecnologías para la limitación de las emisiones
procedentes de fuentes móviles y fijas de contaminación
atmosférica. En este contexto, se debería hacer más
hincapié en la consideración del alcance, las causas y
los efectos socioeconómicos y para la salud de la
radiación ultravioleta, la acidificación del medio
ambiente y el daño causado a los bosques y a la
vegetación en general por los fotooxidantes;
b) Establecer o fortalecer sistemas de alerta temprano y
mecanismos de intervención en relación con la
contaminación atmosférica transfronteriza que resulta de
accidentes industriales y desastres naturales, así como
de la destrucción deliberada y/o accidental de recursos
naturales;
c) Facilitar las oportunidades de capacitación y el
intercambio de datos e información y de experiencias
nacionales y/o regionales;
d) Cooperar en los planos regional, multilateral y
bilateral para evaluar la contaminación atmosférica
transfronteriza y elaborar y ejecutar programas que
incluyan medidas concretas para reducir las emisiones a la
atmósfera y hacer frente a sus efectos ambientales,
económicos, sociales y de otra índole.
Medios de
ejecución
Cooperación internacional y regional
9.29 Los instrumentos jurídicos en vigor han creado
estructuras institucionales que se relacionan con los
propósitos de esos instrumentos y la labor al respecto
debería proseguir básicamente en esos contextos. Los
gobiernos deberían continuar y aumentar su cooperación
en los planos regional y mundial, así como en el sistema
de las Naciones Unidas. En ese contexto, cabe hacer
referencia a las recomendaciones contenidas en el
capítulo 38 del Programa 21 (Arreglos institucionales
internacionales).
Aumento de la
capacidad
9.30 Los países, en cooperación con los órganos
competentes de las Naciones Unidas, los donantes
internacionales y las organizaciones no gubernamentales,
deberían movilizar recursos técnicos y financieros y
facilitar la cooperación técnica con países en
desarrollo a fin de reforzar sus capacidades técnicas y
de gestión, planificación y administración para
promover el desarrollo sostenible y la protección de la
atmósfera, en todos los sectores pertinentes.
Desarrollo de los
recursos humanos
9.31 Es preciso adoptar y fortalecer programas de
educación y de toma de conciencia en los planos local,
nacional e internacional que se refieran a la promoción
del desarrollo sostenible y a la protección de la
atmósfera, en todos los sectores pertinentes.
Financiación y
evaluación de los costos
9.32 La secretaría de la Conferencia ha estimado que
el costo total medio por año (1993-2000) de ejecución de
las actividades del área de programas A ascenderá a unos
640 millones de dólares, que la comunidad internacional
suministrara a título de donación o en condiciones de
favor. Estas estimaciones son indicativas y aproximadas
únicamente y no han sido objeto de examen por los
gobiernos. Los costos reales y las condiciones
financieras, incluidas las no concesionarias, dependerán,
entre otras cosas, de las estrategias y los programas
específicos que los gobiernos decidan ejecutar.
9.33 La secretaría de la
Conferencia ha estimado que el costo total medio por año
(1993-2000) de ejecución de las actividades del programa
en cuatro etapas del área de programas B ascenderá a
unos 20.000 millones de dólares, que la comunidad
internacional suministrara a título de donación en
condiciones de favor. Estas estimaciones son indicativas y
aproximadas únicamente y no han sido objeto de examen por
los gobiernos. Los costos reales y las condiciones
financieras, incluidas las no concesionarias, dependerán,
entre otras cosas, de las estrategias y los programas
específicos que los gobiernos decidan ejecutar.
9.34 La secretaría de la
Conferencia ha estimado que el costo total medio por año
(1993-2000) de ejecución de las actividades del área de
programas C será de unos 160 a 590 millones de dólares a
título de donación o en condiciones de favor. Estas
estimaciones son indicativas y aproximadas únicamente y
no han sido objeto de examen por los gobiernos. Los costos
reales y las condiciones financieras, incluidas las no
concesionarias, dependerán, entre otras cosas, de las
estrategias y los programas específicos que los gobiernos
decidan ejecutar.
9.35 La secretaría de la
Conferencia ha incluido los costos de la asistencia
técnica y los programas experimentales en los párrafos
9.32 y 9.33.
Notas
1/ Las fuentes de energía nuevas y
renovables son las energías heliotérmica, solar
fotovoltáica, eólica, hidroeléctrica, de biomasa,
geotérmica, marina, animal y humana, de las que se trata
en los informes del Comite sobre el Aprovechamiento y la
Utilización de las Fuentes de Energía Nuevas y
Renovables, preparados específicamente para la
Conferencia (véanse A/CONF.151/PC/119 y A/AC.218/1992/5).
2/ Ello incluye las normas o recomendaciones promovidas
por las organizaciones regionales de integración
económica.
|